Tissot Classic Dream Powermatic 80 – Presentación: ¿por qué son tan absurdamente buenos?
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22.1.2026 | 4 MIN
La puerta de entrada al mundo de los primeros relojes automáticos. Este rol dentro del mundo relojero, hasta hace poco, pertenecía con justicia sobre todo a los japoneses. Pero la suiza Tissot ha llegado con algo que ha barajado las cartas y ha cambiado por completo las reglas del juego. ¿Por qué son tan buenos, en realidad, los Tissot Classic Dream Powermatic 80?
Los Classic Dream como tal no son ninguna novedad y llevan en la familia de Tissot desde que tengo memoria. Pero su reputación era... digamos, regular. Las versiones de cuarzo no ofendían a nadie (aunque tampoco entusiasmaban), las automáticas sí podían molestar a algunos aficionados. El movimiento original se llama Swissmatic y goza de un estatus algo controvertido.
El calibre Swissmatic se basa, en esencia, en la tecnología del Sistem51 de Swatch. Solo que emplea algunos componentes metálicos y no únicamente sintéticos, siendo el más evidente el rotor metálico. Es un movimiento muy austero y optimizado para la eficiencia, fabricado íntegramente de forma automatizada y, lo que es importante, es „de un solo uso“. Ante cualquier avería, Tissot simplemente lo sustituye por otra unidad. Y tampoco ofrece parada de segundero (hacking).
El gran argumento del Swissmatic era, sin duda, su precio asequible y, por ende, su supuesta competitividad frente a los automáticos japoneses (aunque en realidad nunca llegó del todo a su nivel; echad un vistazo, por ejemplo, a los Bambino o a las Tsuyosa...).
Y entonces, a finales de 2025, Tissot relanzó sus Classic Dream. Y mejor. Mucho mejor.
El Swissmatic quedó aparcado y los Classic Dream recibieron un movimiento varias ligas por encima: el Powermatic 80. Y lo que es mejor: ¡son aún más baratos! También más delgados, más contenidos, mejor acabados, más bonitos... en definitiva, todo encaja a la perfección. Y ahora sí podemos decir con total tranquilidad que Tissot se consolida como un candidato excelente si estáis buscando vuestro primer automático realmente asequible y fiable.
Uno pensaría que ya podíamos esperarlo. Hace unos años, por ejemplo, los Tissot Gentleman recibieron una mejora similar. Pero aquellos no llegaron con un precio ni con unos acabados tan claramente superiores respecto a la versión anterior.
Los Classic Dream adoptan ahora unos más actuales 40 mm de diámetro, que encajan mucho mejor con su diseño elegante y de vestir que los 42 mm. En la muñeca resultan equilibrados, probablemente gracias a sus proporciones armoniosas y a una buena construcción del reloj (el grosor se queda en apenas 10,23 mm). Además, Tissot ha dado aire a la sencilla esfera con acabado rayos de sol y el bisel no es más que una fina franja de acero inoxidable.
A la lista de virtudes sumad también la resistencia al agua aumentada a 50 m, por supuesto cristal de zafiro, y una amplia variedad tanto de colores de esfera como de acabados metálicos (PVD). Además del acero hay oro amarillo, oro rosa y bicolor; en esferas, azul, plateado y negro con acabado rayos de sol: solo hay que elegir. Cada reloj está disponible con correa de piel o brazalete de acero.
También lucen muy bien los índices aplicados marcadamente facetados y las agujas dauphine; en conjunto, estamos ante un reloj de vestir excelente que puede funcionar sin problema a diario, y que resulta aún más atractivo gracias a su movimiento mecánico de una precisión sorprendente (para este precio) y con alta reserva de marcha.
469,00 € (entregaremos a 16.2.)
El movimiento como protagonista
Por lo general, si quieres gastar menos de aprox. 620 € en un reloj automático, debes aceptar ciertos compromisos en precisión. Si miras a las marcas habituales de Japón, que dominan el mercado de relojería mecánica en este rango de precios —Seiko, Citizen y Orient—, sabes que la precisión de sus calibres se moverá entre ±20 y ±40 segundos al día. Así son las cosas.
De las grandes marcas suizas apenas hay relojes mecánicos a precios tan bajos (los modelos de entrada rondan los aprox. 825 €; entre los más asequibles, con suerte encontrarás algo con una Sellita SW-200, cuya precisión básica declarada es de ±12 a ±30 segundos al día).
En los Tissot Classic Dream, en cambio, tenemos un calibre con 80 horas de reserva de marcha, espiral antimagnética de Nivachron y una precisión declarada impresionante de –4 a +10 segundos al día... La desviación media es, por tanto, de apenas ±7 segundos al día, lo que casi alcanza la precisión de un reloj con certificación COSC.
No tiene mucho sentido hablar de decoración en este calibre, por eso Tissot lo ha cubierto con un fondo ciego con una superficie que invita directamente al grabado personal.
¿Cómo es posible que tengamos delante un reloj suizo tan económico sin concesiones técnicas ni de diseño? Este movimiento de la marca roza lo absurdo.
La respuesta probablemente solo la conozca la dirección de Tissot. Pero, dado el fuerte aumento de precios en toda la industria relojera suiza como reacción al arancel del 39 % que el presidente Trump impuso a los importadores estadounidenses de productos fabricados en Suiza, es probable que Tissot haya optado deliberadamente por un enfoque distinto. Quién sabe.
¿Y vosotros qué pensáis? ¿Ya los habéis probado?
Fuentes de las imágenes: Imágenes oficiales del fabricante, Monochrome Watches
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