Durante mucho tiempo la marca Fortis pasó desapercibida para mí. Había oído hablar de ella y alguna que otra vez la vi en la muñeca de visitantes en distintos eventos relojeros, pero nunca tuve ocasión de conocer sus relojes de verdad. Hasta ahora: con el Fortis Flieger F-39 Automatic he tenido la oportunidad de ver estos relojes muy de cerca. Y tenía curiosidad por saber si realmente están a la altura de su fama de ser auténticos relojes herramienta (tool watch)…
Un Flieger clásico en un envoltorio moderno
Cuando tuve el Fortis Flieger F-39 por primera vez en la mano, me sorprendió de inmediato el nivel de acabados. A primera vista es un reloj muy sencillo, casi sobrio: sin superficies pulidas, sin adornos superfluos. Y precisamente eso le da carácter. Cada arista, cada plano tenía su razón de ser.
Como indica su propio nombre, se trata de un Flieger, es decir, un reloj pensado para pilotos. Tradicionalmente deben cumplir varios requisitos clave: esfera oscura mate para una legibilidad óptima, cifras y agujas contrastadas con luminiscencia y las 12 marcadas de forma inequívoca con el triángulo característico.
La mayoría de los relojes de piloto suelen ser bastante grandes, por lo general por encima de los 44 mm, y los modelos históricos a menudo eran aún mayores. Fortis, sin embargo, ha optado aquí por un compromisoy ofrece una versión más pequeña y mucho más utilizable de 39 mm, equilibrada y cómoda. No estorba en la muñeca y, gracias a su tamaño, se adapta a la mayoría de muñecas.
Un Flieger para quienes cruzan medio mundo
Al examinarlo con detalle, lo que más me llamó la atención fue el bisel de doble huso horario. Y debo decir que es precisamente este bisel lo que hace del F-39 algo especial para mí. A diferencia de los biseles habituales con 60 o 120 clics, este avanza en incrementos de media hora, algo que, hasta ahora, no había visto en otros modelos.
Es un detalle que deja claro que los diseñadores de Fortis pensaron en el uso práctico. Además, el bisel sobresale ligeramente, por lo que cumple una función protectora: en caso de impacto, protege el cristal del reloj.
El cristal es de zafiro y Fortis merece elogios por su excelente tratamiento antirreflectante por ambas caras, gracias al cual la esfera realmente destaca.
La esfera es mate, con un cepillado vertical fino en la parte central. En su perímetro se encuentra un realce (rehaut) ligeramente elevado con índices horarios tratados con Super‑LumiNova; el mismo material se aplica a las agujas.
También merece elogios el disco de fecha en negro (en las variantes con esfera negra), que no rompe la limpieza del conjunto; solo el 13 aparece resaltado en rojo, ya que Fortis considera el 13 su número de la suerte. De hecho, la marca presenta tradicionalmente sus nuevos modelos el día 13 de cada mes.
Otro elemento interesante es la llamada Synchroline a las 12, pensada para ayudar a los pilotos a sincronizar con precisión la hora entre distintas tripulaciones.
Como parte de su enfoque de sostenibilidad, Fortis fabrica la caja en acero reciclado. Es un detalle muy acertado que demuestra que la marca también piensa en el impacto de su producción.
La caja ofrece una resistencia al agua de 200 m, un valor más que notable para un reloj de piloto. Fortis la consigue, entre otros factores, gracias a la triple junta en la corona, algo característico de la marca.
Gracias a ello, el F-39 no teme ni al agua ni a los entornos polvorientos, exactamente lo que cabe esperar de unos auténticos relojes herramienta.
Otro bonito detalle se esconde en el fondo. Fortis ha grabado el motivo de unas palas de hélice en movimiento y la leyenda «Ohne Flieger wäre der Himmel nur Luft», que se traduce como «Sin aviadores, el cielo sería solo aire». Todo ello cierra simbólicamente el reloj y recuerda su origen y propósito: ser una herramienta para quienes miran el mundo desde arriba.
Tan cerca de la perfección – le faltó un milímetro
El reloj se entrega en brazalete metálico o en correa de piel de ternera, que de entrada me desconcertó un poco.
La correa, sujeta a la caja mediante robustos pasadores atornillados (algo que considero un plus dada la vocación resistente del reloj), era bastante gruesa y tenía un aspecto muy rudo.
Al ponérmelo, sin embargo, me sorprendió gratamente. El material es sorprendentemente suave y flexible, muy cómodo incluso tras muchas horas de uso, y su aspecto “rudo” deja de llamar la atención al cabo de un rato. Como gran punto negativo, eso sí, veo su ancho entre asas de 21 mm, que limita bastante la elección de correas y brazaletesde recambio en el futuro. ¿Por qué? ¿Tan difícil es fabricar una caja con 20 mm o 22 mm entre asas?
El reloj monta el calibre UW-30, aunque a nadie sorprenderá que en realidad se trate de la conocida Sellita SW200, basada en la arquitectura de la ETA 2824. Es un movimiento fiable y sobradamente probado, con frecuencia de 28.800 a/h, parada de segundero (hacking), carga automática bidireccional y una reserva de marcha de 38 horas. Fortis apuesta así por un valor seguro: una mecánica que funciona y que puede ser revisada con facilidad en todo el mundo.
Fortis F-39 – seguridad en tierra y en el aire
En conjunto, el Fortis Flieger F-39 Automatic me transmite la idea de un reloj con una identidad clara y atención al detalle. Es práctico, resistente y extremadamente legible, justo lo que se espera de un auténtico reloj de piloto.
Cada elemento aquí tiene su sentido, desde la esfera mate hasta el bisel, trabajado con precisión, y Fortis confirma que sigue sabiendo hacer honestos relojes herramienta honestos que combinan tradición, enfoque moderno, sostenibilidad y usabilidad diaria. Si buscas un compañero fiable, con espíritu de piloto y dimensiones sensatas, el F-39 no te defraudará.
Créditos fotográficos: imágenes oficiales del fabricante
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